La pregunta urgente que necesitamos hacernos hoy en cualquier empresa o institución es ¿qué queremos que nuestra organización pueda hacer mañana, que no es capaz de hacer hoy?
La IA es el medio no el fin
En una entrevista reciente con el diario El Dínamo, Patricio Artiagoitía, fundador y director ejecutivo de Novis, planteó esta interrogante desde la experiencia que de haber acompañado durante 25 años a más de 100 empresas de Latam en sus procesos de transformación tecnológica: “el principal error es pensar que la IA es el producto. El producto es lo que vas a lograr con tu negocio en el mundo gracias a la inteligencia artificial”.
Consultado por la distancia que hoy existe entre el discurso sobre la IA y los resultados concretos —en Estados Unidos, el 90 % de las empresas tiene programas de IA, pero solo el 6 % reporta resultados medibles—, Artiagoitía respondió: “se va a acortar cuando la herramienta pase a un segundo plano y las empresas empiecen a mirar el proceso de negocio y se pregunten qué les gustaría que ocurriera. En ese momento, se van a dar cuenta de que mucho de lo que les gustaría que ocurriera es fácil de conseguir. Cosas que antes ni se miraban, hoy son fáciles de obtener”.
La clave es hacer un cambio de foco de la herramienta al resultado. El éxito se mide en procesos que antes tomaban semanas y ahora se resuelven en horas, servicios que antes no eran rentables y ahora sí lo son, decisiones que antes se postergaban por falta de información y ahora se toman en tiempo real.
Las preguntas que vale la pena llevar al comité de gerencia son: “¿qué tarea de nuestro proceso de atención al cliente podría resolverse en segundos y con mejor calidad si la rediseñamos?” o “¿qué decisiones estamos aplazando por falta de capacidad analítica, y qué pasaría si dejaran de estar postergadas?”
Por qué este cambio importa ahora
Lo que hace urgente esta distinción no es la IA en sí, sino la velocidad a la que se está moviendo el resto del mercado. Las empresas que entendieron primero que internet no era una herramienta sino una nueva forma de hacer negocios construyeron las plataformas que hoy dominan el mundo. Las que lo visualizaron como “tener una página web” siguieron operando como antes, pero perdieron terreno año tras año.
Con la IA está pasando lo mismo, solo que mucho más rápido. En la entrevista, Artiagoitía lo expresa usando al fútbol como metáfora: “estas tecnologías disruptivas aparecen como aquellos zapatos de fútbol nuevos que te hacen jugar mucho mejor. Los equipos que se los usan primero empiezan a subir en la tabla. Hoy ocurre lo mismo, empresas que eran chicas pasan a ser grandes; mientras que las grandes que no se adaptan pueden desaparecer.” Y agrega un plazo concreto: “yo esperaría que, de aquí a dos años, viéramos reordenada la tabla de posiciones de las empresas, de los gobiernos y de los países, favoreciendo a aquellos que les vaya bien”.
Un ejercicio urgente
Si lidera una empresa o un área, hay un ejercicio simple que vale la pena hacer cuanto antes: tome los tres procesos de negocio más importantes para sus resultados —no los tres más visibles, los tres que más mueven la aguja—. Para cada uno, pregúntese: si hoy pudiera reescribir este proceso desde cero, sin las limitaciones de sistemas y costos que teníamos hace tres años, ¿cómo se vería?
Esa pregunta no requiere saber nada técnico de IA. Pero la respuesta es, exactamente, su estrategia de IA. El resto —qué herramienta, qué proveedor, qué arquitectura— son decisiones de implementación que un buen socio tecnológico puede ayudar a resolver.
La conversación útil no es sobre IA. Es sobre qué quiere lograr con su empresa.
La entrevista completa a Patricio Artiagoitía en El Dínamo está disponible aquí →, e incluye su análisis sobre la velocidad de adopción de la IA, el caso del municipio de Renca, y por qué cree que en dos años se reordenará la tabla competitiva de empresas, gobiernos y países.
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